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Reparto a medida: cónyuge viudo, gananciales y usufructo

El reparto es la parte de la herencia que más roces genera entre familiares y, a la vez, la que más impacto fiscal tiene. Bien planteado, le ahorra problemas durante años. Mal planteado, se los crea. Y esos problemas —cuando aparecen— suelen costar dinero, tiempo y, lo que peor se lleva, relaciones familiares.

El cónyuge viudo no es un detalle

Si los padres estaban casados en gananciales, antes de hablar de herencia hay que separar el patrimonio común. La mitad ya era del cónyuge que sigue vivo. Y, además, ese cónyuge viudo tiene sus propios derechos —el usufructo de parte de la herencia— que condicionan cómo se reparten los bienes y cómo se valoran a efectos fiscales.

Esto que parece técnico, en la práctica se traduce en que el reparto que usted tenía pensado 'a partes iguales' probablemente no es el que la ley dibuja. Conviene aclararlo antes de prometerle nada a nadie.

Repartir 'a partes iguales' rara vez es lo más eficiente

Adjudicar un piso entero a un heredero y compensar a los demás con dinero u otros bienes suele ser mucho mejor que dejar el inmueble en proindiviso entre todos. Los proindivisos generan conflictos: quién paga la comunidad, quién lo alquila, quién se opone a la venta. Es la fórmula matemáticamente más justa y, casi siempre, la más problemática.

Cuando lo planteamos, lo hacemos con números encima de la mesa: cuánto paga cada heredero en cada escenario, qué impacto tiene cada opción a efectos de plusvalía, y cómo queda cada uno después del reparto.

Lo que hacemos antes de que firme usted

Le presentamos varios escenarios de reparto con el impacto fiscal calculado de cada uno. Solo cuando usted y los demás herederos entienden lo que cada camino implica, se firma la opción elegida. Nunca al revés. Firmar primero y entender después es como salimos al paso de los problemas que vemos cada semana.

Un reparto bien diseñado es un seguro contra años de discusiones. Si su caso tiene varios herederos e inmuebles de por medio, vale mucho la pena planificarlo bien. Cuéntenoslo y lo vemos.

¿Su caso se parece?

Lo encarrilamos juntos. Primera valoración sin compromiso.