Qué hacer cuando fallece un familiar
Cuando se acaba de perder a alguien, los días se vuelven raros. Suena el teléfono, llegan papeles, aparecen plazos y, en medio de todo, usted tiene que decidir. Lo primero que solemos decirle a quien nos llama esos días es: respire. Casi nada urge tanto como parece, y las decisiones tomadas con prisa son las que después salen caras.
Lo primero no es lo urgente, es lo importante
Antes de firmar nada, antes incluso de ir al banco, conviene tener una foto clara de la situación: quién deja qué, qué deudas hay, dónde está la documentación, quiénes son los herederos. Sin esa foto, cualquier paso que dé puede salirle caro o, peor, bloquearle el resto de la herencia.
Hay plazos —el del impuesto de sucesiones, sobre todo— que parecen apretarle desde el primer día. En la práctica hay margen, y existen vías para pedir prórroga si se justifica. Lo importante es que no decida usted bajo una presión que en realidad no existe.
El error que vemos casi todas las semanas
Repartir antes de calcular. La familia se sienta, deciden por intuición —usted se queda el piso, su hermano el dinero, su madre el coche— y lo escriben sin haber visto el impacto fiscal de cada opción. Semanas después aparecen las sorpresas: un impuesto más alto del previsto, una plusvalía que nadie esperaba, o el bloqueo cuando uno de los herederos no puede o no quiere firmar.
Cuando llegan a nosotros en ese punto, casi siempre se puede arreglar. Pero arreglarlo cuesta más tiempo y más dinero que haberlo planteado bien desde el principio.
Qué hacemos en una primera conversación
Le escuchamos. Le pedimos que nos cuente con calma qué ha pasado, quién es la familia, qué hay y qué papeles tiene. Con eso encuadramos el caso, le decimos qué decisiones sí urgen y cuáles pueden esperar, y le dejamos un plan claro de lo que viene.
Si vemos que el expediente se va a complicar —herederos fuera de España, mucha documentación dispersa, inmuebles con cargas— se lo decimos cuanto antes. Preferimos ser claros desde el principio antes que prometerle un camino fácil que después no es tal.
Si acaba de pasar por un fallecimiento y no sabe por dónde empezar, una llamada con nosotros le puede ahorrar semanas de dudas. Estamos al otro lado.
