Donar dinero o una vivienda en Madrid: errores típicos y cómo evitar sorpresas
Donar es una forma estupenda de ordenar el patrimonio familiar en vida y, en Madrid, suele ser fiscalmente favorable entre padres e hijos. Pero la sensación de que 'aquí casi no se paga' lleva a muchas familias a firmar deprisa, sin justificar bien lo que hacen, y a tener problemas semanas o meses después. Estos son los tropiezos que más nos llegan.
Donar dinero sin justificarlo bien
La donación de dinero entre familiares directos en la Comunidad de Madrid tiene bonificaciones importantes, pero exige cumplir requisitos formales: en muchos casos se necesita escritura pública y, sobre todo, se necesita poder demostrar la trazabilidad bancaria del dinero. Si el padre da el dinero en efectivo y el hijo lo ingresa, Hacienda no tiene cómo ver que aquello fue una donación bonificada.
El error que más vemos: hacer la transferencia primero y pensar en la escritura después. Cuando llegamos tarde, lo que debería haber sido casi gratis se convierte en un problema de prueba.
Donar la vivienda y arrepentirse después
Donar el piso a los hijos parece la solución perfecta hasta que cambian las circunstancias: una crisis familiar, una ruptura, una necesidad de volver a vivir en él. Una donación pura y simple es difícil de revertir.
Por eso, en la mayoría de los casos planteamos donar la nuda propiedad reservándose el usufructo. El donante mantiene el uso de por vida, ordena el patrimonio para sus herederos y conserva el control sobre su propia casa. Es la fórmula que más usamos.
Olvidar la plusvalía municipal y el IRPF del donante
Cuando se dona un inmueble, no solo se mira el Impuesto sobre Donaciones. También aparece la plusvalía municipal y, en muchos casos, una ganancia patrimonial en el IRPF del donante (sí, aunque no haya cobrado nada). Esta última es la sorpresa más típica y suele descolocar a quien creía que 'donar no costaba nada'.
Antes de mover ficha, conviene hacer los tres cálculos juntos. Es lo que hacemos siempre antes de que firme nadie.
No coordinar la donación con la herencia futura
Una donación a un solo hijo, hecha sin pensar en lo que pasará después, puede convertirse años más tarde en el origen de un conflicto entre hermanos. La ley prevé mecanismos de igualación (la colación, la legítima) que conviene tener en cuenta el día que se firma, no veinte años después.
Hablar de esto en familia no es agradable, pero ahorra muchos disgustos. Nosotros podemos plantear el escenario completo y dejarlo todo encajado.
Si está pensando en donar dinero o un inmueble en Madrid, hagamos los números antes. Una llamada le puede ahorrar varios miles de euros y, sobre todo, problemas familiares.
